La Enciclopedia Británica ha demandado a OpenAI, acusándola de reproducir su contenido.
Mar 28
Sat, 28 Mar 2026 at 12:15 AM 0

La Enciclopedia Británica ha demandado a OpenAI, acusándola de reproducir su contenido.

A medida que la IA generativa se vuelve cada vez más común, las tensiones con los editores tradicionales continúan intensificándose.

Y después de varios medios de comunicación y titulares de derechos, ahora es una institución histórica del conocimiento la que está lanzando una ofensiva legal

Una acusación de “memorizar” contenido

Según informa Reuters, la editorial Encyclopaedia Britannica, junto con Merriam-Webster, ha presentado una queja contra OpenAI con una Tribunal federal en Manhattan. Las dos organizaciones acusan a la empresa de usar su material protegido por derechos de autor para entrenar sus modelos, incluido GPT-4. Según la demanda, que es de acceso público, estos modelos son capaces de reproducir pasajes casi idénticos a los textos originales. Britannica incluso menciona una "memorización" directa de su contenido, lo que permite a la IA generar respuestas que reproducen ciertas secciones de sus artículos palabra por palabra. Los ejemplos proporcionados en el informe comparan notablemente extractos de ChatGPT con los de la enciclopedia, con similitudes sorprendentes. Por lo tanto, la editorial cree que estas reproducciones son copias no autorizadas utilizadas desde la fase de entrenamiento en adelante. Un impacto directo en el tráfico y el modelo de negocio: Más allá del problema de los derechos de autor, Encyclopaedia Britannica denuncia un efecto más estructural con la competencia directa de las respuestas generadas por IA. A diferencia de los motores de búsqueda tradicionales, que redirigen a los usuarios a los sitios web de origen, los chatbots proporcionan respuestas completas sin necesidad de hacer clic. Para Britannica, esta lógica conduciría a una canibalización del tráfico, ya que los usuarios de internet ya no necesitan consultar las páginas originales. Para una empresa como esta, cuyo valor se basa en la calidad y fiabilidad de su contenido, las consecuencias también son económicas. Por lo tanto, la empresa busca una indemnización por daños y perjuicios, así como la restitución de los beneficios generados mediante estas prácticas. En su demanda, también solicita al tribunal que prohíba a OpenAI seguir explotando su contenido de esta manera. Creciente presión legal sobre la IA. Este nuevo episodio forma parte de una ola de litigios más amplia dirigida a las empresas de inteligencia artificial. El New York Times ya ha presentado una demanda similar contra OpenAI, acusando a la empresa de utilizar extensamente sus artículos. Al mismo tiempo, competidores como Anthropic han tenido que llegar a acuerdos financieros, incluso con autores, para resolver disputas relacionadas con el uso de libros protegidos por derechos de autor. Cabe destacar que este no es el primer enfrentamiento de Britannica, ya que la editorial también demandó a Perplexity por motivos similares. Pero esta proliferación de demandas ilustra un punto de inflexión para la industria. A medida que los modelos de IA se vuelven más potentes, la cuestión de sus fuentes de datos y el respeto de los derechos asociados se está convirtiendo en un tema central para todo el ecosistema digital.

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