Rusia está aumentando la presión sobre Telegram y preparándose para un posible bloqueo.
Durante varios meses, las relaciones entre Moscú y las plataformas digitales extranjeras han sido tensas.
En este contexto, una nueva decisión judicial ha reavivado las preocupaciones sobre el futuro de Telegram en Rusia, donde la aplicación sigue siendo ampliamente utilizada…
Una multa adicional en un prolongado enfrentamiento
El Tribunal del Distrito de Tagansky en Moscú ha multado a Telegram con 35 millones de rublos, o aproximadamente 350.000 euros. Esta sanción se basa en cinco infracciones relacionadas con la publicación de contenido prohibido en línea, incluyendo contenido asociado con el extremismo, el narcotráfico y la pornografía infantil. Esta decisión forma parte de una serie de sanciones ya impuestas a la plataforma. En febrero pasado, se le impuso una multa de 10,8 millones de rublos. En total, las sanciones podrían alcanzar los 64 millones de rublos, lo que ilustra la creciente presión ejercida por las autoridades rusas. Oficialmente, los tribunales acusan a Telegram de no eliminar con la suficiente rapidez el contenido considerado ilegal, de acuerdo con las leyes locales de información. Pero para la empresa, estas acusaciones están motivadas principalmente por consideraciones políticas. En segundo plano, el gobierno ruso busca reforzar su control sobre los flujos de información en línea exigiendo una mayor cooperación de las principales plataformas internacionales. ¿Un bloqueo total ya en abril? Más allá de la multa, es la perspectiva de un bloqueo total lo que preocupa, tanto que, según varias fuentes locales, ya se ha tomado la decisión de restringir completamente el acceso a Telegram, con una posible implementación ya en abril. Las señales de alerta se multiplican, especialmente desde el verano de 2025, cuando las funciones de la aplicación se degradaron progresivamente. Entre ellas se encuentran llamadas de audio y video deshabilitadas, ralentizaciones del servicio y interrupciones ocasionales observadas en varias ciudades importantes como Moscú y San Petersburgo.
Este escenario recuerda a WhatsApp, que fue bloqueado en Rusia en febrero pasado. Si Telegram sufriera la misma suerte, casi 90 millones de usuarios rusos se verían directamente afectados.
MAX, la alternativa respaldada por el Estado
Paralelamente, las autoridades rusas están fomentando activamente la adopción de MAX, una aplicación de mensajería desarrollada por el grupo VK y respaldada por el Kremlin.
Lanzada en 2025, la aplicación ahora está preinstalada en los teléfonos inteligentes vendidos en el país y ya cuenta con 100 millones de usuarios registrados. Ofrece una amplia gama de funciones, desde mensajería y servicios públicos en línea hasta herramientas de pago. Sin embargo, MAX destaca en un punto delicado: la falta de cifrado de extremo a extremo. Su política de privacidad también menciona la posibilidad de compartir datos con terceros y agencias gubernamentales. Ante esta situación, la presión ejercida sobre Telegram parece ser una palanca para acelerar la adopción de esta alternativa nacional, en consonancia con la afirmación de Moscú sobre la soberanía digital.
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